
La explosión de la burbuja inmobiliaria insinuó la actual crisis y fue desatando capítulo tras capítulo los hechos que condujeron a la depauperada situación que hoy presentan las finanzas del capitalismo mundial, con Estados Unidos a la cabeza.
Una crisis económica es la manifestación más concentrada, tempestuosa y destructora de las contradicciones antagónicas del sistema capitalista, y se repiten con una frecuencia más corta.
Los finales del año 2007 fueron demostración fiel de ello. Antes de 1973 a 1979 hubo una crisis del petróleo, la cual se repitió el pasado año. En Wall Street en 1987 ocurrió el “lunes negro” con la caída de las bolsas. En 1997 la “Crisis Asiática” estremeció el mundo al depreciarse bruscamente el Bath (moneda tailandesa), y al año siguiente el Rublo ruso también se desplomó.
Argentina, Brasil y México fueron afectadas por situaciones similares en las postrimerías del pasado año.
Los estragos causados por la crisis “subprime” (hipotecas de alto riesgo) han tenido incidencia en el actual panorama del sector bancario estadounidense y en las instituciones financieras europeas.
En el Viejo Continente no se sabía muy bien que los prestatarios de las hipotecas carecían de fondos suficientes para hacerles frente a los pagos.